La lucha por la telefonía india
se recrudece.
El precio sugerido por Essar Group encaja
con las generosas ratios del sector en ese país. La
batalla por Hutchison Essar se está recalentando. Hutchison
Whampoa ha puesto a la venta su 67% del operador
móvil indio, pero el conglomerado de Hong
Kong ha tenido problemas para convertir el interés
en ofertas generosas.
Parece que esta situación ha cambiado,
con la presunta oferta del socio minoritario de Hutchinson,
Essar Group. Se dice que Essar ha ofertado
11.000 millones de dólares por el
resto de la compañía. Esta oferta valora la
compañía completa en más de 17.000 millones
de dólares. Ha echado la liebre a correr y a bastante
buen ritmo. A primera vista, la oferta parece bastante inflada
para proceder de un grupo que se define a sí mismo
como una “compañía de 6.000 millones
de dólares”. No parece que Essar tenga
efectivo de sobra. Ya posee una larga lista de inversiones,
entre ellas una refinería hindú
y tres acerías en Oriente Medio. Y Hutchison Essar
no será rentable de inmediato. El operador móvil
tendrá un cash flow negativo hasta 2008. Pero puede
que Essar no esté asumiendo un riesgo tan alto. Si
su oferta gana, fácilmente podría encontrar
socios entre las ricas firmas de capital riesgo que han manifestado
su interés por Hutchison Essar.
Es más, según los generosos
estándares actuales del mercado para los activos de
telecomunicaciones indios, el precio sugerido es razonable.
La operación valora los activos a unas 16 veces el
ebitda esperado para 2007. Esto es un 30% más que el
múltiplo al que cotiza su rival Bharti, una prima estándar
para hacerse con el control. Y si su oferta sale derrotada,
Essar podrá vender su participación a un precio
muy superior a los 4.400 millones de dólares
que implica el límite inferior de 14.000 millones para
las ofertas aceptables fijado por Hutchison Whampoa.
Superar la oferta de Essar elevaría el valor del hólding
por lo menos en mil millones de dólares.
Una derrota sería una gran alegría
para los dos hermanos Ruia, accionistas de
control del grupo Essar. Se dice que Sashi y Ravi
no están de acuerdo sobre si lo mejor es vender o mantener
para maximizar el valor. Pero un precio suficientemente alto
podría suavizar esta disputa fraterna.
(Mike Verdin)
Productos de lujo
Los ricos se están haciendo más
ricos, y cada vez son más. Por eso ganar dinero con
las primeras firmas de productos de lujo, como LVMH y Gucci,
sería muy fácil. Pero los inversores no parece
que piensen lo mismo. El sector de lujo cotiza a 11,5 veces
el ebitda esperado para el año próximo, un múltiplo
histórico, a pesar de que la especulación sobre
absorciones está inflando los valores más modestos
como Hermes y Bulgari. El número de personas de renta
alta está creciendo a un ritmo anual de 6,5%, según
el consultor CapGemini. Los realmente ricos, aquellos
cuyos activos superan los 30 millones de dólares, se
están multiplicando todavía más deprisa,
a un ritmo anual del 10%. Mientras tanto, China, Rusia
e India están agudizando su gusto por el lujo,
y contribuyendo a la riqueza global, que llegará a
los 44,6 billones de dólares en 2010.
¿Por qué, entonces, no brillan
más los precios de las acciones? Una razón es
que a pesar de la trayectoria global, LVMH
y sus iguales siguen volcados en mercados de bajo crecimiento.
Japón supone una tercera parte de las ventas mundiales
de productos de lujo, y las ventas en ese país se han
ralentizado drásticamente. Bulgari y Gucci han experimentado
crecimientos en la región inferiores al 5% en el pasado
trimestre, frente al 10% del año anterior.
El lado positivo es que mercados más
atractivos, como China e India, todavía son sólo
una lucecita en el radar. El fabricante de gafas Luxottica
podría triplicar sus ventas en China en 2008,
según los analistas. Pero seguirán representando
menos del 4% de los ingresos totales del grupo. Si a esto
se añade la necesidad de fuertes inversiones, la llegada
de beneficios sustanciosos todavía podría estar
a años vista. Por último, está el aumento
del riesgo. Además del apalancamiento que trae la apertura
de nuevas tiendas, es posible que las principales marcas de
hoy día —incluidas Prada y Gucci— no tengan
el mismo atractivo en los mercados emergentes. El
Toyota Lexus, por ejemplo, vino de ninguna parte
para convertirse en el coche de lujo más vendido del
mundo. Las firmas occidentales no tienen la exclusiva de los
derechos sobre el caché.
Quizás por esto, aunque las filas
de los super-ricos engorden, los inversores siguen centrados
en cuestiones más prosaicas, como la debilidad del
yen y la probabilidad de un aterrizaje brusco en EEUU. Ambos
factores seguramente mantendrán las valoraciones planas
hasta bien entrado 2007. En el mundo del
lujo, la realidad casi nunca es tan deslumbrante como la idea
original.
(John Foley)
American Airlines
Los accionistas de American Airlines
probablemente se siente dejados de lado por la actual especulación
sobre fusión que rodea a sus rivales, entre ellos Continental,
Delta y varias más. Pero el hecho de que American no
sea un candidato probable a fusionarse hace que sea extrañamente
más atractiva. Por lo menos, la firma de inversión
islandesa FL Group sin duda piensa así.
Ha engullido un 6% de las acciones de American con la esperanza
de que las fusiones entre otras aerolíneas estadounidenses
disparen los beneficios de la compañía
matriz AMR Corp. Los inversores nórdicos apuestan
por que la consolidación del sector beneficie a todos
los operadores.
Las fusiones entre las aerolíneas
no sólo benefician a las compañías afectadas.
Por supuesto, pueden conseguir economías de costes
unificando sus operaciones. Pero hay una ventaja mucho más
general en la reducción del número de asientos
en el aire, que por lo general acompaña a las fusiones
entre aerolíneas. Aunque no esté directamente
involucrada, American podría conseguir casi todos los
beneficios de una fusión sin asumir los riesgos de
ejecutarla y sin incurrir en los costes que inevitablemente
derivan las fusiones. AMR, la mayor aerolínea
estadounidense, se ha hecho demasiado grande para fusionarse
con sus rivales. De hecho, la compañía todavía
está digiriendo la adquisición de TWA,
realizada en 2001. Al absorber al viejo operador hace cinco
años, AMR hizo un enorme sacrificio. Es justo que ahora
se beneficie de que sus rivales supriman el exceso de capacidad.
Las acciones de AMR suben desde el verano.
Pero su valoración actual de 6,1 veces su cash flow
del año próximo, no parece excesiva, teniendo
en cuenta los potenciales beneficios de la próxima
oleada de fusiones.
Fuente: (Cyrus Sanati) negocios.com
Editado por Hugo Dixon
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