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Numerosos registros arqueológicos
indican que en el periodo neolítico de la edad
de piedra, los indios originales fueron dispersados
y asimilados en parte por tribus invasoras drávidas
(probablemente provenientes de la zona de la Iraq de
antes de los sumerios). Se consolidaron hacia el
año 2500 antes de cristo,
cuando los egipcios habían terminado de construir
las tres pirámides. Sus dos ciudades más
importantes fueron Harappa (jarápa) y Mohenjo-Daro
(mojénsho-daro). Se pueden encontrar utensilios
y arte harappano hasta la zona de Nueva Delhi. Esta
civilización desapareció aproximadamente
en 1700 antes de cristo. Supuestamente, los drávidas
fueron despojados por los arios que llegaron desde la
península de Ankara.
Los arios hicieron prosperar la cultura
védica, aunque se cree que algunos elementos
propios del hinduismo que no estaban presentes en la
civilización védica, como el culto fálico
y el dedicado a una todopoderosa Diosa madre,
el bañarse en los estanques de los templos y
las posturas del hatha-yoga, pueden haber sido heredadas
de la civilización del valle del Indo. Alrededor
del año 900 antes de cristo,
el uso del hierro hizo posible que los arios pudieran
desplazarse hacia el sur, al rico valle del río
Ganges, donde desarrollaron una civilización
y un sistema social mucho más avanzado. En el
transcurso del siglo V antes de cristo el budismo
comenzó a dejar marcadas influencias en la India,
con su pensamiento lógico y su rechazo a la especulación
metafísica introdujo una importante corriente
analítica que interactuó fructíferamente
con la tradición hindú.
Desde el 200 antes de cristo hasta
500 de esta era la India fue el paso de varios
grupos que venían del noroeste de los Himalayas
e hicieron declinar la religión hindú.
Pero durante los 220 años del prolífico
imperio de la dinastía Gupta se terminaron de
escribir los Dharma-sastras («libros de
leyes», como el de Manú), se comenzaron
a construir los grandes templos y se preservaron los
mitos y los rituales en los Puranas. Los hunos blancos
(pueblo de origen mogol) invadieron la India a finales
del siglo V dominando todo el norte y centro del país.
En el año 1000 el sultán
Mahmud, rey de Jurasán (actual Afganistán),
se adentró en territorio indio, generando un
imperio musulmán. En 1310 entraron
los mogoles al norte de la India. En 1398 el conquistador
mogol Tamerlán entró
la capital, Delhi, y dominó todo el norte de
la India. Tanto portugueses como holandeses llegaron
a la India a finales del siglo XV,
provocando grandes cambios arquitectónicos y
aportando la influencia europea que hoy día podemos
apreciar en cada ciudad India. El siglo XIX
estaría marcado por el dominio del imperio británico,
controlando casi todo el país. El 15 de agosto
de 1947 la India conseguiría la independencia
del Reino Unido, principalmente por la influencia que
ejerció el gran Mahandas Karamchand
Gandhi.
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